“NADIE NOS ENSEÑÓ CÓMO LLEGAR A LOS 30”: LAS CONVERSACIONES QUE MUCHOS JÓVENES DEBERÍAN EMPEZAR A TENER
Las personas menores de 30 años deben entender que cada realidad es distinta y no dejarse llevar por presiones
Llegar a los 30 ya no significa lo mismo que hace algunas décadas. Tener casa propia, estabilidad económica, una carrera definida o incluso independencia total parece cada vez más lejano para algunas personas jóvenes.
Mientras generaciones anteriores asociaban esta etapa de la vida con metas ya cumplidas, hoy la realidad es distinta. La dificultad para acceder a vivienda, la incertidumbre laboral y los cambios en las dinámicas sociales han transformado la manera en que las personas menores de 30 construyen su proyecto de vida.
“Antes, se esperaba llegar a los 30 años casados, con hijos y con una casa. Ahora la realidad es completamente distinta. Tal vez es difícil adquirir una casa o tener resuelta la vida vocacional. El ambiente y el contexto en el que vivimos es tan incierto que tomar esas decisiones y mantenerlas en el tiempo es muy complejo”, dijo Joudy Villalobos, orientador y director de Invoca Costa Rica.
Para este profesional, los jóvenes deben comenzar a quitarse la culpa: “si ya casi llego a los 30, ya debería tener resuelta mi vida”. Primero, deben enfrentarse al contexto.
“La trayectoria de vida no es lineal. No se tienen que cumplir estándares específicos. Se va construyendo la vida de acuerdo a la realidad y a las posibilidades. Se debe entender el contexto en el que vivimos y que se está haciendo lo que se puede con lo que se tiene”, mencionó Villalobos.
Es importante tomar en cuenta que la carrera que se eligió en los 20 no necesariamente es la que desarrollará toda la vida, ya que las personas cambian y los intereses también. “Hay que preguntarse, “¿será que eso es lo que yo quiero seguir haciendo?”, no significa cambiar de carrera. Tal vez sí, pero también puede significar darse la libertad de explorar otros intereses y otras dimensiones de la vida”, acotó.
Según Villalobos, cuando nos independizamos, comenzamos a construir nuestra propia identidad. Entre los 27 y los 30 años ocurre con frecuencia que empezamos a cuestionar los valores que nos enseñaron en casa; ahora tenemos otras creencias.
“La OCDE dice que en Costa Rica 6 de cada 10 personas entre 20 y 30 años todavía viven con sus padres, y eso es un problema estructural, no culpa de la persona. Eso quiere decir que no hay suficientes ingresos y que, al no haber suficientes ingresos, no alcanza para independizarse”, dijo el orientador.
Es necesario hacer balances entre el trabajo y las responsabilidades. A veces, las personas se enfocan únicamente en producir dinero, lo cual es importante, pero olvidan otros aspectos que también suman al bienestar.
“En Costa Rica tenemos la situación de que somos personas que nos endeudamos mucho porque tal vez tenemos un alto costo de vida y bajos ingresos, y eso hace que, para obtener cosas, recurramos a la deuda. Si yo no tengo demasiada información sobre cómo cuidar mi salud financiera, debo asesorarme y buscar información, porque para poder sostener mi proyecto de vida tengo que tomar conciencia de cómo cuidar mis finanzas”, finalizó Villalobos.
Conversaciones que nadie tiene antes de los 30
- Quitarse la culpa y la presión
- Explorar nuevas posibilidades
- Hablar de salud financiera
- Conversar sin presión o vergüenza
- Tomar conciencia de los propios proyectos y metas.

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