XICINIA RODRÍGUEZ: EDUCAR ENTRE RÍOS, CULTURA Y VOCACIÓN
Con 30 años de experiencia laboral, está docente está a cargo de la Escuela Boca Urén, ubicada en el cantón de Talamanca
Desde la comunidad indígena de Boca Urén, en Alta Talamanca, Xicinia Rodríguez ha construido una vida marcada por la vocación, la enseñanza y el amor. Entre ríos, caminos difíciles y múltiples desafíos, asegura que no cambiaría su profesión “por nada del mundo”.
En esta edición de Nuestra Gente, conversamos con ella para conocer más sobre su trayectoria y amor por su trabajo.
¿Cuáles son los principales retos de ser maestra en la Escuela Boca Urén?
Ser maestra en la comunidad de Boca Urén, en el territorio indígena Bribri de Talamanca, implica retos muy particulares que van mucho más allá de “dar clases”.
Uno de los principales desafíos es el acceso y las condiciones geográficas. Tenemos que cruzar ríos, caminar largas distancias o depender del clima para poder llegar a la escuela. En época lluviosa se complica muchísimo porque arriesgamos nuestras vidas, nuestra salud emocional y física cruzando los ríos que, aunque ahora hay botes de motor, no deja de ser peligroso.
También enfrentamos limitaciones importantes de infraestructura y recursos.
Otro reto es la realidad social de muchas familias. Hay desempleo y eso ha traído problemas como violencia o dificultades familiares, donde la escuela termina siendo comedor, espacio seguro y apoyo emocional. Las maestras no solo enseñamos contenidos; también escuchamos, orientamos y acompañamos.
Sin embargo, también es una experiencia profundamente humana y significativa. La cercanía con la comunidad, el aprendizaje cultural y el vínculo con los estudiantes hacen que esto se convierta en una vocación muy fuerte, no solo en un trabajo. Es un vínculo que no se rompe a pesar de los problemas y dificultades, hasta sentirse parte viva de la comunidad.
¿Cómo es un día normal de trabajo?
Es toda una aventura, donde se olvidan del todo los problemas, las enfermedades, el estrés y todo lo negativo que pueda existir del portón hacia afuera. Por lo general estoy en la escuela antes de las 6:30 a.m. Me gusta llegar muy temprano porque uno nunca sabe qué contratiempos puedan encontrarse en el camino. Inicio limpiando mi aula y el corredor porque no tenemos conserjes.
Los estudiantes entran al centro educativo a las 6:50 a.m. Pasan directo al comedor a desayunar.
Cada recreo se convierte en un parque de diversiones donde unos corren, otros juegan bola. A mis chiquitines de primer grado les tengo juguetes como legos, trompos, jackses y otros, y los comparten con los estudiantes de los otros niveles.
¿Cómo se llega al centro educativo?
Desde San José se viaja hacia Bribri por la Ruta 32 y luego hacia Talamanca. Desde Bribri normalmente se continúa hacia comunidades como Amubri y luego hacia el distrito de Telire. En varias zonas el acceso depende de caminos rurales, puentes, pasos por río y del estado del tiempo.
Para llegar específicamente a Boca Urén, muchas personas utilizan:
- Vehículo 4×4, motocicleta, bote por río en algunos sectores o trayectos caminando.
- La comunidad está en una zona bastante aislada de Alta Talamanca, por lo que durante épocas lluviosas el acceso puede complicarse debido a crecidas de ríos y barro en los caminos.
¿Cómo es la educación en su centro educativo vs en la capital?
Son muy diferentes en contexto, recursos, cultura y forma de vida. No significa que una tenga más valor que la otra; simplemente responden a realidades completamente distintas.
En Boca Urén, la educación suele estar mucho más conectada con la naturaleza, la tradición oral, la identidad indígena, la convivencia comunitaria y el respeto cultural.
Mientras que en la capital la educación suele enfocarse más en tecnología, competitividad, idiomas extranjeros, preparación académica urbana y acceso a más servicios.
En lugares como Boca Urén, la educación no solo enseña materias; también ayuda a conservar la cultura Bribri y la memoria del territorio.
A pesar de los retos, ¿qué la impulsa a seguir adelante?
Me impulsa mi vocación. Si me dieran la oportunidad de elegir una carrera, sin dudarlo, sin pensarlo, elegiría EDUCACIÓN. Porque no hay mayor recompensa para una maestra que escuchar a sus niños de primer grado leyendo fluido, verlos cambiar de conducta y sentir la satisfacción de que fue porque estuviste aconsejando y dando cariño.
Fotografía cortesía del departamento de Comunicación de ANDE.

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