Yo Pienso Verde ayuda a centros educativos a seguir siendo más sostenibles con el reconocimiento Carbono Inventario

Con el fin de seguir ayudando a los centros educativos del país a ser más sostenibles con el medioambiente, Yo Pienso Verde, uno de los programas estrella de la Sociedad de Seguros de Vida, ayuda en un segundo módulo a que logren medir la huella de carbono y, con ello, obtener el reconocimiento de Carbono Inventario.

Este 2025, el programa inicia con el proceso de verificación de gases de efecto invernadero (GEI) del Liceo Experimental Bilingüe de Turrialba y el Colegio Redentorista San Alfonso, que trabajaron durante el 2024 en el levantamiento de su inventario de emisiones. Anteriormente han participado otras instituciones y, para este año, se seleccionarán dos más.


“El inventario de GEI consiste en hacer un análisis e identificación de todas aquellas fuentes por las que, en este caso, un centro educativo pueda estar generando emisiones de gases de efecto invernadero, para posteriormente estimar el impacto que tengan según el consumo o uso, y así calcular la huella de carbono”, dijo Ana Gabriela Soto, gestora ambiental de la Sociedad de Seguros de Vida.


Estos gases, como CO2, N2O, CH4, HCFC, CFC, aunque se encuentran naturalmente en la atmósfera, debido a las actividades humanas, se han acumulado en exceso, impidiendo que los rayos UV del sol escapen, lo que provoca el aumento de la temperatura del planeta.


“Yo Pienso Verde ayuda a los centros con una inducción en conceptos relacionados como efecto invernadero, calentamiento global, cambio climático, huella de carbono, entre otros. Se les explica detalladamente cómo se debe hacer el cálculo utilizando los factores de emisión y los potenciales de calentamiento global. Posteriormente, se inicia con la identificación de fuentes y otras acciones específicas y luego se les deja de tarea registrar los distintos consumos y otros datos relevantes para poder hacer el cálculo”, recalcó la experta.


Para ingresar en esta etapa, los centros educativos tuvieron que haber completado la primera parte de la iniciativa y tener registros de sus consumos de electricidad, combustibles, lubricantes, mantenimiento de gases refrigerantes, generación de residuos, datos sobre el personal docente, administrativo y estudiantil, entre otros.

Publicar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *