EDUCACIÓN FINANCIERA DESDE JÓVENES: LA BASE PARA UNA RELACIÓN SANA CON EL DINERO

Entender el dinero, la importancia del ahorro y sus conceptos básicos es fundamental para todas las personas, especialmente para los jóvenes. Vivimos en una sociedad donde el dinero tiene una presencia constante en la vida cotidiana; por esta razón, resulta clave que desde edades tempranas se aprenda a manejarlo de manera responsable.

El endeudamiento puede ocasionar estrés, preocupaciones, vulnerabilidad y ansiedad; por ello, buscar educación financiera es fundamental para tratar de evitar estas situaciones.

“El primer pilar de la educación financiera es el presupuesto. Este se relaciona directamente con el orden y la organización de las finanzas, y constituye la base para una sana administración del dinero. Un presupuesto contempla los ingresos —fijos y variables—, los gastos —fijos y variables—, el ahorro, la inversión y la deuda. Estos son conceptos base para iniciar una adecuada administración”, explicó Ericka Núñez Gamboa, fundadora de MoniLand CR.

Para la especialista, cuando un niño o joven comienza a elaborar su presupuesto desde temprana edad, este proceso se convierte en un hábito. Aprende a administrar sus ingresos, a identificar si son suficientes para cubrir sus gastos o si debe reducirlos, con el objetivo de maximizar el ahorro. Esto sienta las bases para comprender otros pilares importantes, como los objetivos de vida, la protección, la jubilación, el endeudamiento responsable y la inversión.

“Otro aspecto clave es la mentalidad respecto al dinero. Es fundamental desarrollar una relación sana con él, entendiendo que es una herramienta que puede utilizarse de manera positiva para alcanzar metas a corto, mediano y largo plazo”, acotó Núñez.

Errores financieros más comunes entre los jóvenes:

  • No ahorrar.
  • No elaborar un presupuesto.
  • Gastar por impulso sin reflexionar previamente.
  • Creer en promesas que circulan en redes sociales sobre inversiones que generan dinero de la noche a la mañana.

De igual forma, no debe dejarse de lado el uso de las tarjetas de crédito, que pueden resultar atractivas para los jóvenes. “La tarjeta de crédito es una herramienta: no es buena ni mala; todo depende del uso que se le dé. Bien utilizada, puede ofrecer beneficios; mal utilizada, puede generar serios problemas financieros”, advirtió la especialista en educación financiera.

La tarjeta de crédito no es dinero propio, sino recursos que la institución financiera pone a disposición y que deben devolverse. Por ello, es importante conocer cuánto gastar, pagar el saldo antes de la fecha de corte, evitar los pagos mínimos y no utilizarla como una extensión de los ingresos.

 ¿Cómo comenzar con estos hábitos?

  • El primer paso es crear el hábito de elaborar un presupuesto. En caso de no contar con ingresos, es importante fomentar el emprendimiento y potenciar habilidades que puedan generarlos.
  • Una vez que se generan ingresos, se elabora el presupuesto y se planifican metas a corto plazo (de 0 a 1 año), mediano plazo (de 1 a 5 años) y largo plazo (más de 5 años).
  • Posteriormente, se selecciona la herramienta más adecuada según la meta: alcancía, ahorro automático o sobres para objetivos de corto plazo; mientras que, para metas de mediano y largo plazo, es importante considerar otras herramientas de inversión que permitan que el dinero crezca.
  • No se trata solo de elaborar un presupuesto, sino de reflexionar constantemente sobre lo que se necesita y se desea, tomar decisiones conscientes y revisar el presupuesto de forma periódica para asegurar su cumplimiento.

Fuente: Ericka Núñez Gamboa, fundadora de MoniLand CR

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