HÁBITOS DIGITALES SALUDABLES: UN RETO PARA LAS FAMILIAS COSTARRICENSES

La sociedad vive una etapa en la que el mundo digital está presente de manera intensa y constante en casi todos los aspectos de la vida. Vivir en un entorno interconectado y, a la vez, hiperdigitalizado puede traer consecuencias positivas, pero también otras no tan agradables.

Por eso, es importante mantener un equilibrio, ya que el uso de la tecnología influye de forma directa e indirecta en las personas y puede afectar los ámbitos social, emocional y psicológico.

“El uso excesivo del celular y las redes sociales puede generar estrés y ansiedad, debido a la presión constante de responder mensajes o mantenerse actualizado. También puede provocar dependencia, afectando la vida cotidiana, y baja autoestima, ya que las comparaciones en redes sociales generan insatisfacción o incluso depresión”, dijo Karla Vindas Díaz, psicóloga.

El exceso de pantallas antes de dormir altera el sueño, ya que la luz azul inhibe la melatonina y, por ende, retrasa el inicio del descanso y provoca un sueño más superficial y menos reparador.

“La falta de sueño puede provocar irritabilidad o cambios de humor y va de la mano de un bajo rendimiento académico o laboral. Pasar demasiado tiempo en línea puede llevar a aislamiento social y afectar relaciones con familiares y amigos. Además, los usuarios, especialmente jóvenes, pueden estar expuestos al ciberacoso o a contenido dañino”, acotó la doctora.

Por otro lado, la multitarea digital constante disminuye la atención y la concentración, y la necesidad de recibir estímulos inmediatos dificulta tolerar la espera, el aburrimiento o el control de impulsos.

Para la psicóloga, el uso excesivo del celular o de cualquier otra pantalla está vinculado con miopía, retraso del lenguaje, déficit de atención y dificultades en todo lo relacionado con el neurodesarrollo. A largo plazo, la exposición prolongada a pantallas puede generar alteraciones en la química sensorial, las cuales se vinculan con ansiedad, depresión, trastornos de la alimentación o trastorno dismórfico corporal.

“El uso excesivo de pantallas puede afectar el desarrollo cognitivo, la atención, la regulación emocional y la calidad del sueño. No existe un número único de horas que sea adecuado para todas las personas, ya que las recomendaciones varían según la edad, el contexto y el propósito del uso. En la primera infancia, que comprende desde el nacimiento hasta los 6 años, no se recomienda el uso de pantallas”, mencionó la especialista.

Señales que indican una posible dependencia

  • Tiempo excesivo frente a la pantalla y dificultad para desconectarse
  • Ansiedad, irritabilidad o malestar al no poder acceder al dispositivo.
  • Alteraciones en el sueño o molestias físicas, como fatiga, dolor de cabeza, de cuello, relacionados por uso prolongado de celulares, u otros aparatos tecnológicos.
  • Descuidar responsabilidades: postergar alguna tarea.
  • Necesidad constante de revisar notificaciones o buscar validación en redes.
  • Uso del celular como mecanismo principal para manejar emociones difíciles que está experimentando.

Actividades que pueden hacer las familias para conectar sin tener que usar el celular

  • Juegos de mesa o dinámicas grupales que fomenten la cooperación y la comunicación.
  • Salidas al aire libre, caminatas, deportes o actividades recreativas interacción y el movimiento. que promuevan la Lectura en conjunto, narración de cuentos o intercambio de experiencias y reflexiones familiares.
  • Manualidades, cocina o proyectos creativos que permitan trabajar en equipo y desarrollar habilidades.
  • Conversaciones diarias sobre emociones, metas y experiencias, creando un espacio de escucha activa y apoyo mutuo.

Publicar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *